martes, 26 de julio de 2011

TIERRAS AUSTRALES Y ANTÁRTICAS



ANTÁRTIDA


También llamada Continente Antártico, es el continente sobre el cual se encuentra el Polo Sur. Sin embargo, es más frecuente referirse a los territorios (incluidos los insulares) al Sur del paralelo 60ºS, que coincide con la zona a que se refiere el Tratado Antártico y es la que cuenta a efectos internacionales.

Con referencia al continente en sentido estricto, es el más elevado de la tierra, con una altitud promedio de 2.000 m. Alberga el 80% de agua dulce del planeta; es asimismo el continente con el promedio de humedad más bajo y el de temperaturas medias inferiores. El punto más alto se sitúa a 4.900 m.; hay también un volcán activo de 3.794 m.
La superficie total es de 14 millones de Km2 (mayor que Europa); el área libre de hielo durante el verano austral es de 280.000 Km2 (3%, principalmente en la Península Antártica, que apunta hacia Sudamérica). En ciertas zonas, el manto glaciar supera ampliamente los límites del continente, formando extensas barreras de hielo permanente sobre las grandes bahías, aumentando la superficie emergida hasta 30 millones de Km2 durante el invierno.

Sobre casi toda la superficie impera el clima polar, aquél en que la temperatura media del mes más cálido no supera los 0º (el ‘clima de tundra’, donde sí los supera, se presenta sólo en algunas zonas costeras, islas adyacentes e islas subantárticas). La temperatura media es de -17º y la mínima absoluta (la más baja registrada sobre la Tierra) se registró en la base rusa de Vostok, en 1983: -89,3º. También se dan los vientos más intensos: 327 Km/hora en 1972.

Por el calentamiento global, la temperatura de las aguas ha aumentado 1º en los últimos años, con deshielo en las costas occidentales, pero compensado, al menos hasta ahora, con un aumento en la masa total de hielo, al haber crecido algo las precipitaciones.
La mayor parte de la atmósfera que cubre la zona sufre un importante déficit de ozono, con el consiguiente aumento de radiación UV. La causa es la emisión de clorofluorocarbonados por acción humana industrial, sobre todo en el hemisferio Norte.

Existen, bajo el inlandsis o capa de hielo (que puede tener más de dos mil metros de espesor), importantes yacimientos carboníferos, y probablemente también de petróleo y de otros metales. En 1990 se acordó prohibir toda explotación minera por 50 años.

La población, nunca autóctona, oscila entre 1.000 y 10.000 habitantes, según sea invierno o verano. Existe un turismo regular (principalmente desde Argentina) desde la mitad de los años sesenta. Es casi siempre de cabotaje, y con frecuencia no llega a la costa del mismo continente.

En la Antigüedad, pensadores griegos llegaron a la conclusión de que, si la tierra era esférica, debía tener por simetría una contrapartida en latitudes polares a la masa continental del hemisferio Norte. De acuerdo con tal criterio, Ptolomeo confeccionó un planisferio con un inmenso territorio meridional, la Terra Australis Incognita), que hubiera comprendido, no sólo la Antártida, sino Australia, Nueva Zelanda y vastas zonas oceánicas. Tal concepción aparece reflejada en el mapa de Ortelius (1570), que vemos a continuación.


En 1520, Magallanes, al descubrir el estrecho que lleva su nombre, creyó que la Tierra de Fuego era un sector de la Terra Incognita. La exploración de Francisco de Hoces descubrió el error. El primer avistamiento lo realizó Gabriel de Castilla, en 1603, tras haber zarpado de Valparaíso a la caza de corsarios holandeses; llegó a las islas Shetlands del Sur (60ºS).

En 1773, el capitán Cook bajó hasta los 71º10´S, pero sin avistar tierra más allá de los 60ºS. Los avistamientos y desembarcos ocasionales se multiplicaron en el siglo XIX. Entre 1839 y 1843, el capitán James Clark Ross realizó la primera expedición propiamente dicha. En 1902, Scott y Shackleton alcanzaron la latitud 82º17´S. En 1907, Shackleton volvió, llegó a 180 Km del Polo, realizó la primera ascensión al volcán Erebus y localizó el Polo magnético, además de otros descubrimientos.

En 1910, dos expediciones llegaron a la Antártida con el mismo objetivo: alcanzar el Polo Sur. La expedición Scott utilizó ponies para una primera etapa y sólo la fuerza humana en la segunda; llegó al Polo el 17 de enero de 1912, pero el noruego Amundsen ya había estado allí el 14 de diciembre de 1911, utilizando perros polares. Scott y sus cuatro compañeros murieron en la travesía de regreso.

El primer establecimiento permanente, con familias civiles y una escuela primaria tuvo lugar en la argentina Base Esperanza a partir de 1977. Chile siguió el mismo camino en 1984.

Pero la pauta general son las bases ocupadas por científicos solamente, durante todo el año o parte del mismo; existen unas 100 de alrededor de 26 países. La más antigua en operación continua es la argentina Orcadas (1904). La mayor, la base McMurdo (EE.UU.). La Amundsen-Scott (EE.UU.) se halla a pocos kilómetros del Polo Sur geográfico, mientras que la rusa Vostok y la francoitaliana Concordia están muy próximas al Polo Sur magnético. España mantiene dos bases estivales en las Shetland.


Existen siete países que mantienen una reclamación territorial sobre partes de la zona antártica. Para solucionar, al menos temporalmente, los conflictos, se firmó en 1959 el Tratado Antártico, entrando en vigor el 23 de junio de 1961. La Secretaría tiene su sede en Buenos Aires. Mantiene reuniones consultivas anuales. Cuenta con dos clases de miembros: consultivos o plenos (con voz, voto y veto) y no consultivos, con derecho a voz. España es uno de los primeros. Ha sido firmado por 50 países hasta 2012, tiene vigencia indefinida  y no puede modificarse sino por unanimidad de sus miembros consultivos, que han crecido hasta 28 desde los 12 originales. 

Los restantes miembros podrán llegar a ser consultivos si construyen una base antártica o realizan ‘investigaciones científicas importantes en la región’.

Considera la zona Antártica como reserva científica, estableciendo libertad de investigación y prohibiendo la actividad militar, así como pruebas nucleares, utilización como depósito de residuos nucleares y, por el momento, explotación de minerales.

Especifica que las reclamaciones anteriormente presentadas no son afectadas por el Tratado, que ni las legitima ni las invalida. Ha ‘congelado’, por tanto, los litigios territoriales. Cada país reclamante puede considerar sus territorios reclamados como le plazca, siempre que no contravenga el Tratado. Los estados no reclamantes tienen garantizado el ejercicio de sus derechos sin que la Antártida sea repartida mientras dure el Tratado. 

Han presentado reclamaciones eventuales para el futuro Brasil, Ecuador, EE.UU., Rusia, Perú y Uruguay.

La zona afectada por el Tratado es la comprendida al Sur del paralelo 60ºS. Los territorios son sectores delimitados por meridianos con vértice en el Polo Sur. Se exceptúa la reclamación noruega de la isla de Pedro I y la imprecisión con que este país delimitó los límites norte y sur de su sector reclamado.

Hay superposiciones: las islas Orcadas del Sur son reclamadas por Argentina y Reino Unido; las Shetlands del Sur, por Argentina, Chile y Reino Unido.

Reclamaciones oficiales:
Territorio Antártico Británico (Territorio de Ultramar) 1908 20ºO – 80ºO
Dependencia Ross (Dependencia de Nueva Zelanda) 1923 160ºE – 150ºO
Tierra Adelia (Distrito de las Tierras Australes y Antárticas Francesas) 1924 136ºE -142ºE
Isla Pedro I (dependencia de Noruega) 1929
Territorio Antártico Australiano (Territorio Externo) 1933 45ºE-160ºE (salvo Tierra Adelia).
Tierra de la Reina Maud (Dependencia de Noruega) 1939 costa de 20ºO a 45ºE
Territorio Chileno Antártico (Territorio nacional) 1940 53ºO – 90ºO
Antártida Argentina (Territorio nacional) 1942 74ºO – 25ºO
Está sin reclamar el sector comprendido entre 90ºO y 160ºO.

Nos fijaremos ahora en particular en los territorios para los que se emiten sellos específicos:

TERRITORIO ANTÁRTICO AUSTRALIANO. Corresponde al 42% de toda la Antártida (aprox. 6 millones de Km2). 


En 1933, una cédula imperial británica transfirió los ‘derechos’ británicos a esa zona (no se olvide que Australia era súbdita del Rey-Emperador, y de ahí lo de la ‘cédula imperial’). El Parlamento australiano aceptó el regalo.


Aunque algunos de los sellos emitidos sean utilizados por los turistas visitantes y residentes científicos, la mayor parte se venden en el exterior para coleccionistas.



DEPENDENCIA DE ROSS. Misma historia de la ‘cédula imperial’, pero  referida a Nueva Zelanda y con fecha 1923. 


Desde 2005, el ‘gobernador’ de la Ross Dependency es el Gobernador General de Nueva Zelanda, en nombre de Su Graciosa Majestad, y nombra anualmente funcionarios para administrarla.


Dos bases científicas (Nueva Zelanda y EE.UU.) son las únicas ocupadas permanentemente, con la peculiaridad de contar con una pista que garantiza accesibilidad por avión sobre nieve o hielo durante todo el año. Tiene un servicio postal propio con sellos apreciados por los coleccionistas.



TERRITORIO ANTÁRTICO BRITÁNICO. Pretende hacer remontar sus derechos a 1841.  La reclamación se superpone parcialmente con el área reclamada por Chile, y totalmente con la reclamada por Argentina. Incluye, además de la parte continental, diversas islas de entre las que destacan las Orcadas del Sur y las Shetlands del Sur.

Al firmarse el Tratado Antártico, separó el territorio al Sur del paralelo 60ºS de las llamadas ‘dependencias de las Falkland’, y en 1962 creó con dicha parte meridional el Territorio Antártico Británico. El Territorio (aparte de sellos desde 1963) ha llegado a emitir moneda en 2008, y, desde 2002, el organismo administrativo correspondiente puede conferir la ciudadanía británica.

Georgia del Sur y Sandwich del Sur, próximas al paralelo 60ºS pero al Norte de él, pueden ser consideradas tierras australes en términos geográficos, pero nos ocuparemos de ellas en la entrada correspondiente a 'Malvinas/Falkland'.


TIERRAS AUSTRALES Y ANTÁRTICAS FRANCESAS.

Territorio de Ultramar, con una capital (Port-aux Français, en las Kerguelen, solamente en verano) y un Gobernador General (todo el año). Comprenden:

- Tierra Adelia (432.000Km2), en la Antártida, afectada por el Tratado Antártico y de la que ya hemos hablado.
- Tierras Australes, conjunto disperso de islas de entre las que destacaremos:
- Islas Kerguelen, que habitualmente se relacionan con la gran población de pingüinos.
- Islas Crozet. En un tiempo eran visitadas con frecuencia por cazadores de focas, hasta que  mataron a la última hacia 1835; después vinieron los balleneros. Los hundimientos han sido frecuentes en la zona. Un barco británico cazador de focas se hundió en 1821 y los supervivientes pasaron dos años allí. Después, la Armada Británica enviaba un barco cada cierto número de años para ver si había algún superviviente de algún naufragio.
 -Desde 2007, Islas Dispersas del Océano Índico, grupo de atolones coralinos en el Canal de Mozambique; deshabitados, salvo uno de ellos (Fromelin), que cuenta con una guarnición militar de unos 15 soldados para reforzar la soberanía francesa en la región, habida cuenta de las reivindicaciones de Madagascar y Mauricio.

En total, 7.829 Km2 y una población variable que no supera los 200 habitantes.


Es lógico que Argentina y Chile no emitan sellos para sus territorios antárticos, puesto que los consideran sin más parte integrante de su territorio.


Ello no es óbice para que, tanto uno como otro país, cuenten con sellos para todo su espacio nacional, en los que la cuestión de las reclamaciones antárticas sea el tema de los mismos.



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